Hay instituciones que nacen de un decreto. Otras nacen de un sueño. La Cinemateca Boliviana pertenece a estas últimas.
Hoy celebramos 50 años de una convicción compartida: que el cine no solo se mira, también resguarda la memoria, interpela el presente y abre caminos hacia el futuro.
Mi gratitud y admiración a quienes imaginaron lo imposible y lo hicieron realidad, especialmente a Pedro Susz, su compañera Norma Merlo y Carlos Mesa, personalidades como Francisco Muñoz, Mario Castro , Fernando Cajias , Eduardo Quintanilla y prestigiosos cineastas cuya visión permitió que este faro cultural echara raíces y perdurara en el tiempo.
Gracias al actual Directorio, encabezado por Alfonso Gumucio y Claudia Cárdenas, por asumir la responsabilidad de proyectar esta historia hacia el porvenir. Gracias también al extraordinario equipo humano que, con amor, compromiso y perseverancia, sostiene cada día esta casa contra viento y marea.
Y, sobre todo, gracias al público, nuestro compañero más fiel. Porque una cinemateca no existe solo por sus muros ni por sus archivos: existe porque hay miradas que regresan, generaciones que descubren, emociones que se comparten y una comunidad que cree que la cultura es una forma de permanecer.
Cincuenta años después, comprendemos que preservar una película es también preservar una parte del alma de un país.
¡Feliz 50.º aniversario, Cinemateca Boliviana! Que el próximo fotograma de esta historia siga iluminando nuestra memoria colectiva y el horizonte de quienes aún están por descubrirla.


